Vallès Occidental Sud

LA GESTIÓN DE LO DESCONOCIDO

  • Francisco Aranda
  • Actualitzat:
  • Creat:

Cuando empezó 2020 muy pocos podrían pensar que este primer trimestre tendría de protagonista un virus que nos está afectando de manera pandémica, de expansión tan global y de consecuencias tan dolorosas. Que nuestro mundo frágil, interconectado y expuest

Francisco Aranda, Diputado por Sabadell en el Congreso de los Diputados
Francisco Aranda, Diputado por Sabadell en el Congreso de los Diputados

Cuando empezó 2020 muy pocos podrían pensar que este primer trimestre tendría de protagonista un virus que nos está afectando de manera pandémica, de expansión tan global y de consecuencias tan dolorosas. Que nuestro mundo frágil, interconectado y expuesto, se vería afectado por una pandemia de origen vírico.

Nos enfrentamos a un enemigo que no tiene cara y que nos ataca de dos maneras. La física, desarrollando dolencias que en determinados pacientes con otras patologías previas y en edades avanzadas pueden resultar muy negativas. Y en la psíquica, introduciendo un miedo atávico que siempre ha existido en la humanidad: el miedo a lo desconocido. Es por ello por lo que la gestión de este virus se ha de hacer, en mi modo de ver, desde diferentes frentes.

Primero, saber a qué nos enfrentamos. Se llama COVID-19 y es una variante de virus que hemos visto otras veces, que salta de los animales a los humanos en determinadas condiciones y que provoca un proceso vírico respiratorio que puede ser asintomático o de gravedad en diferentes escalas.

Segundo. Ponernos en manos de la ciencia para encontrar los remedios, vacunas, tratamientos que mitiguen, atajen y eliminen los síntomas y el propio virus; y de la medicina para tratar a los enfermos y atajar la emergencia sanitaria.

Tercero. Seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias, volcadas en que la población sufra lo menos posible. Es por ello por lo que se toman decisiones en base a la información científica y de las necesidades que se requieran.

Cuarto. Poner a todo el Estado en marcha para proteger, no sólo la vida y la salud de sus ciudadanos, sino también su economía, su bienestar, estabilidad y, en definitiva, el futuro. Sólo desde la aplicación de medidas excepcionales podremos salir de una situación que dejará a corto plazo a mucha gente en situación de vulnerabilidad.

Quinto. Hacer comunidad y afrontar este reto ahora desconocido de manera conjunta. Porque desde la individualidad no conseguiremos derrotarlo. Sólo desde un sentimiento colectivo podremos no sólo vencer al virus, sino vencer al miedo y todas las situaciones que estamos viviendo.

Pero toda esta situación es también una oportunidad para valorar la colectividad, nuestros lazos de comunidad en nuestros barrios, donde quien mantiene el latido es el pequeño comercio de alimentación, de limpieza o las farmacias. Estos comercios que muchas veces hemos dejado al margen por ir a comprar a grandes superficies y que debemos recuperar una vez termine el confinamiento. Así devolveremos lo que ahora nos dan, agradeciendo su sacrificio y reactivando la economía.

Es una oportunidad para la familia, para la cercanía con las parejas e hijos, para darnos cuenta de lo rápido que van nuestras vidas y del tiempo que pasamos fuera de casa. Cuando acabe todo esto no salgamos huyendo de casa de vuelta a nuestras rutinas. Crezcamos personalmente para mantener nuestro vínculo familiar.

Es una oportunidad para la cultura. Ahora que numerosos artistas nos ofrecen sus obras gratuitamente estos días para ayudarnos a pasar las horas en casa, es cuando debemos entender que la cultura es un bien y que tiene un precio. Una hora de lectura o de música es una hora invertida en bienestar, sin olvidar que la cultura nos hace mejores y más libres.

Es una oportunidad para las nuevas tecnologías. Las redes sociales son sobre todo la capacidad de descubrir, de analizar, de informarse y de conectar comunidades. Las nuevas tecnologías permiten que el pequeño comercio ofrezca pedidos on line y horario de recogida personalizado para no colapsar las tiendas.

Es una oportunidad para el civismo, la amabilidad, los pequeños gestos, el afecto, la solidaridad y la empatía. Una oportunidad para ser mejores personas en un mundo que tiene múltiples oportunidades, pero también múltiples riesgos.

Es una oportunidad para valorar nuestro estado del bienestar y los servicios públicos de seguridad, asistenciales, educativos y sanitarios. Para ver que nuestro principal recurso es la sanidad pública y gratuita. La inversión en sanidad y ciencia es el futuro de un país y los aplausos de hoy deben ser el reconocimiento y los recursos del mañana.

Cuidémonos, confiemos en las autoridades sanitarias y en la ciencia, sigamos las indicaciones, salgamos de ésta y hagámoslo más fuertes, más concienciados y solidarios.